IU denuncia la falta de transparencia y la gestión clientelar de PP y OSP por no aprobar el Plan Estratégico de Subvenciones tal y como exige la ley

Díaz: “En junio de 2017 aprobamos por primera vez en Marbella un plan estratégico, requisito para cumplir con la ley y realizar un reparto justo y transparente de los fondos públicos. Con PP y OSP retrocedemos a la opacidad y el clientelismo”

El concejal-portavoz del Grupo Municipal de Izquierda Unida Los Verdes Convocatoria por Andalucía, Miguel Díaz, asegura que “con el gobierno de PP y OSP hemos vuelto a la opacidad y el clientelismo en la gestión de los fondos públicos, una prueba irrefutable de este retroceso es que ya hemos entrado en el último trimestre del año y aún no se ha aprobado un Plan Estratégico de Subvenciones como exige la ley de forma previa a la concesión de subvenciones a los colectivos locales”.

Díaz tiene claro que este nuevo incumplimiento es, además, “un síntoma de la incapacidad de PP y OSP para la gestión pública, con todo lo que alardearon de contar con un presupuesto vigente desde el 1 de enero y, sin embargo, nueve meses después no han cumplido con un requisito obligatorio sin el que no se pueden adjudicar las subvenciones de fondos públicos con toda la pulcritud y exigencia legal. Este motivo va a suponer que desde Intervención se tengan que emitir reparos de legalidad que dejarán al descubierto la opacidad y la mala gestión de los fondos públicos de PP y OSP”.

El portavoz de IU explica que el artículo 8.1 de la Ley General de Subvenciones obliga a las Administraciones a elaborar un Plan Estratégico de subvenciones que permita relacionar los objetivos a alcanzar y los efectos que se pretenden conseguir con los costes previstos y su financiación, con el objeto de adecuar con carácter previo a la concesión de una subvención, las necesidades públicas que se pretenden cubrir.

En este sentido, la exigencia de contar con un plan estratégico de subvenciones se motiva en “la obligación legal de que el gasto público responda a los principios de máximo rigor económico, eficiencia en el uso de recursos disponibles, calidad de los servicios prestados y transparencia en la gestión pública”.

En las antípodas de estos principios, “encontramos a PP y OSP que entienden las subvenciones como un sistema para fomentar el clientelismo, controlar a los movimientos sociales y comprar voluntades. Así es como el neogilismo de Ángeles Muñoz considera el reparto de fondos públicos, por ello un plan con criterios objetivos, justos y transparentes está en las antípodas de sus fines políticos interesados. Con tal de satisfacer su partidismo no le duele prenda alguna en saltarse la ley de subvenciones si hace falta como está haciendo con su insumisión al no aprobar el preceptivo Plan Estratégico de Subvenciones”.